Crisis Ambiental: El Límite de las 424 Partes por Millón
El aumento del 50% en el dióxido de carbono atmosférico y la caída del 89% en los costos de energía solar definen el panorama actual de la crisis climática. Santiago y Camila explican la urgencia de reducir las emisiones globales en un 43% para el año 2030 con el fin de evitar el desplazamiento de 216 millones de personas. La tecnología de captura de aire en Islandia y la fiscalización de las cien empresas responsables de la mayoría de las emisiones surgen como herramientas clave para no superar el umbral de 1.5 grados Celsius.
En mayo de 2023, los sensores en el observatorio de Mauna Loa registraron un promedio mensual de 424 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre. Santiago y Camila analizan cómo esta cifra marca un aumento del 50% respecto a la era preindustrial y examinan la caída del 89% en los costos de la energía solar desde el año 2010. La supervivencia de un millón de especies animales depende de un cambio radical en los patrones de consumo para evitar que 216 millones de personas pierdan sus hogares por la falta de agua. La planta Orca en Islandia representa una esperanza tecnológica al mineralizar cuatro mil toneladas de carbono bajo tierra cada año para frenar el calentamiento ...
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¿Vamos a seguir discutiendo cuánto cuesta la reparación mientras se nos inunda la casa? Tenemos que aceptar que el tiempo para salvar la economía ya se terminó.
Si no actuamos hoy, mañana enfrentaremos un colapso total.
Les damos la bienvenida a PodThis. Soy Santiago y hoy estoy con Camila. Ella es especialista en política ambiental.
Introducción al enfoque ambiental y crisis climática actual
¿Por qué seguimos hablando de la crisis climática como si fuera el guion de una película de terror? Para la mayoría de nosotros, el día a día parece seguir exactamente igual que siempre.
El problema es precisamente ese, Santiago. Confundimos la falta de una explosión repentina con la ausencia de peligro. Pero la realidad física no miente aunque no la veamos. En mayo de dos mil veintitrés, el observatorio de Mauna Loa registró un promedio de cuatrocientas veinticuatro partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera. Esto representa un aumento de más del cincuenta por ciento comparado con los niveles previos a la Revolución Industrial. Es un cambio químico radical en el aire que nos rodea.
¿Y ese cambio en la composición del aire se puede medir más allá de lo que marcan los termómetros?
Desde luego. La Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad, conocida como IPBES, ha documentado algo aterrador. Cerca de un millón de especies están ahora mismo en peligro de extinción. Lo más preocupante es el tiempo. Muchas de ellas tienen un margen de supervivencia de apenas unas cuantas décadas. Estamos desmantelando la red que sostiene la vida a una velocidad que la naturaleza no puede seguir.
Entiendo el punto, pero suena a algo que solo afecta a las selvas o a especies en islas remotas. ¿Qué tiene que ver esto con alguien que vive en una ciudad?
Los números son muy fríos y no quiero sonar apocalíptica, pero es que no se trata solo de las costas o de los osos polares. El Banco Mundial estima que para el año dos mil cincuenta habrá doscientos dieciséis millones de migrantes climáticos internos. No hablamos de gente cruzando océanos. Son personas que tendrán que dejar sus casas dentro de sus propios países porque se quedaron sin agua o porque su tierra ya no produce nada. La crisis ya está afectando a nuestras ciudades y a la economía local.
Si el diagnóstico es tan catastrófico y los datos son así de contundentes, ¿por qué parece que la industria sigue pisando el acelerador directo al precipicio?
Debate entre desarrollo económico y conservación de recursos
Mucha gente piensa que cuidar el medio ambiente es un lujo de países ricos. Se cree que es un freno para el progreso. Pero si la crisis es tan grave como vimos hace un momento, ¿por qué los industriales siguen acelerando hacia el precipicio en lugar de frenar?
Me lo pregunto todas las mañanas. Me cuesta mucho entender por qué los directivos de las empresas ignoran lo que dice la ciencia. No sé si es una negación de todo el sistema o si solo les importa ganar dinero rápido. Lo que sí sabemos es que no todos tenemos la misma culpa. El reporte Carbon Majors revela que solo cien empresas causan el setenta y uno por ciento de las emisiones industriales desde mil novecientos ochenta y ocho.
¿Solo cien empresas? Suena a una forma muy fácil de quitarle la responsabilidad a la gente común. ¿Cómo puede ser que un grupo tan chiquito tenga tanto peso en el colapso del clima?
Es que ellos controlan toda nuestra energía. Pero eso que dices del costo es el gran mito que hay que romper. Muchos políticos dicen que las alternativas ecológicas nos van a salir muy caras. Pero la Agencia Internacional de Energía dice todo lo contrario. El costo de la luz con paneles solares ha bajado un ochenta y nueve por ciento desde el año dos mil diez. Hoy ya sale más barato usar energía limpia que seguir quemando carbón.
Si ya es tan barato, ¿por qué no ha cambiado todo? ¿O será que eso de capturar el carbono es solo un cuento para seguir contaminando?
No es un cuento, pero tampoco hace milagros. En Islandia está la planta Orca, que es la más grande del mundo para capturar carbono directamente del aire. Puede absorber y convertir en piedra cuatro mil toneladas de dióxido de carbono al año. El problema es que emitimos miles de millones de toneladas. Orca es apenas una gota en el mar. No podemos usar la tecnología como pretexto para no dejar de contaminar desde el principio.
Entonces el tiempo se nos acaba. ¿Qué tanto margen nos queda antes de que el daño ya no tenga remedio?
Los expertos del cambio climático ya dieron un aviso definitivo. Dicen que las emisiones en todo el mundo tienen que dejar de subir antes de dos mil veinticinco. Eso es ya, en menos de un año. Luego tenemos que bajarlas casi a la mitad para el año dos mil treinta si no queremos que la temperatura suba más de un grado y medio. O cambiamos toda la economía en menos de diez años, o el desarrollo va a ser imposible. PodThis.
Camila, tenemos la urgencia de reducir las emisiones a la mitad para el año dos mil treinta. ¿Qué nos dice esa cifra sobre el costo real de seguir posponiendo las decisiones difíciles?
Nos dice que estamos regateando el precio del plomero mientras el agua ya nos llega al cuello. Si no frenamos el calentamiento en ese uno punto cinco grados, el costo de los daños será impagable. Sería mucho más caro que cualquier inversión actual en energías limpias. No se trata de un objetivo para el futuro lejano. Es el límite físico que necesitamos para garantizar nuestra propia supervivencia.
Camila, muchas gracias por estar aquí con nosotros. Gracias por sintonizar PodThis. Les agradecemos mucho que nos acompañen.
Sources & further reading
La sexta extinción
Este libro detalla cómo la actividad humana está provocando una pérdida masiva de biodiversidad similar a los grandes eventos de extinción del pasado.
El planeta inhóspito
Ofrece un análisis profundo sobre las consecuencias inmediatas del calentamiento global en la sociedad y la economía mundial.
Cómo evitar un desastre climático
Propone soluciones tecnológicas y cambios en las políticas energéticas para alcanzar la meta de cero emisiones netas.
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Created by @luisfelipepalaciosescobar with PodThis. The research and script are AI-generated with Google Gemini from the creator's topic, and the voices with Gemini or Cartesia. PodThis editors have not reviewed this episode.
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